jueves, 31 de octubre de 2019

.Fictober 2019 Día 9: Reino





Para Dafne el tiempo pasaba lento, no podía comunicarse con Milo de ninguna manera, sentía que su cosmo estaba estable pero eso no era garantía de nada pues podría estar en manos de los enemigos como prisionero.

Tenía ganas de pedirle a Atena que le permitiera ir a ayudar a Milo, pero que ayuda podría prestar una Santia a un Caballero dorado. Por eso pasaba las horas pérdida en el Reino de la imaginación pensando en cómo sería acompañar a Milo en una batalla, se imaginaba usando la armadura de acuario, pues había escuchado que Camus y Milo eran inseparables.

También se imaginaba en un hermoso y amplio salón como los que había en la academia de Santias, solo que más decorado y al centro se encontraba Milo con su resplandeciente armadura quien con paso decidido se acercaba a ella y le ofrecía su mano para comenzar el baile.  Dafne se veía usando aquel vestido que había visto hace unos meses en una revista de fiestas de 16 años, faltaba todo un año para que ella cumpliera los 16 pero sabía bien que no usaría ese vestido ni tendría un festejo como los de la revista, pero eso no le impedía soñar con su primer baile usando un vestido tan hermoso. En su imaginación Milo y ella bailaban en aquel hermoso salón, mientras sus demás compañeras de la academia solo observaban.

-Dafne de nuevo tienes cara de cachorro perdido, tenías que ir a Aries por tu armadura, Kiki está muy ocupado ayudando a Mu a repararlas, además tu deberías hacer algo más útil que estar sentada en las escaleras soñando. Siempre he pensado que las Santias están de mas, en especial las que son como tu inútiles y mimadas solo sirven para cepillarle el cabello a la diosa Atena y para calentar la cama a los Santos dorados durante su "entrenamiento" - dijo Shaina entregándole su pandora box.

-Shaina, ¿con todos eres así? o solo te ensañas conmigo porque Milo termino contigo-

-Mira niñita, yo jamás tendría celos de ti, Milo solo ve en ti una mala copia de Camus, pero supongo que eres  bastante útil en las noches- dijo Shaina y enseguida se alejó.

Dafne se levantó de las escaleras con aparente tranquilidad y tomo la pandora box y se adentró al templo de escorpio, pero cuando estaba segura de que nadie podía verla corrió hacia donde se encontraba un espejo de cuerpo completo, se miró con atención, pero ella no logro ver en su rostro y figura similitud alguna con la de Camus. Al menos eso pensaba hasta que vio en el reflejo una foto de Camus y Milo. Tomo la foto, la miro con detenimiento para enseguida ver su propio reflejo. Se acomodó el cabello como lo usaba Camus, endureció su mirada e imito su gesto inexpresivo. 

Entonces vio lo que Shaina le acababa de decir, se parecía, no tanto como para ser gemelos pero si lo suficiente para que Milo viera en ella a su amado. Se dio media vuelta, no quería seguir observando más su reflejo, no quería creerle a Shaina. Respiro profundo y coloco la foto en su lugar como si no pasara nada. Algunas lágrimas querían salir de sus ojos, al pensar en que lo que Shaina decía era verdad, pero se resistió con todas sus  fuerzas pues si dejaba que las palabras de Shaina la afectaran seria como si ella la hubiera vencido.

Después de pensar un poco llego a la conclusión que Shaina solo había destilado su veneno con ella y sus palabras no eran ciertas por lo que decidió que lo mejor sería ignorarlas, y para olvidarse de aquellas palabras decidió probarse lo que Milo le había regalado. Primero pensó que se le verían bastante mal pero cuando se miró en el espejo se dio cuenta que le quedaban muy bien. Sonrió al espejo y se cambió de nuevo la ropa, esta vez se puso su cómoda pijama y se fue a dormir.

miércoles, 16 de octubre de 2019

Fictober 2019 Día 8: Lenceria





Milo miraba en internet diferentes catálogos de lencería, pues cuando por fin había convencido a Dafne de mudarse con él se había dado cuenta que ella no tenía “lencería sexy”, no podía decir que su ropa interior fuera de anciana, pero el ver su ropa interior con dibujos “tiernos” le hacía sentir incomodo, razón por la cual no había podido pasar la noche de pasión que tanto deseaba tener con Dafne.

Así que después de ver varios catálogos e imaginar cómo se vería Dafne usándolos, por fin se decidió por un conjunto en color blanco con encaje y bordados.

Los días pasaron y Milo esperaba impaciente su compra, hasta que una mañana por fin llegó, abrió rápidamente el empaque y reviso su pedido, era idéntico al que había visto en internet, incluso pensaba que sería una verdadera lástima que Dafne solo lo fuera a tener puesto unos instantes antes de que el prácticamente se lo arrancara para poder tener acceso completo al cuerpo de ella.

-bichito, ¿ya llego el paquete que tanto esperabas?, ¿Lo puedo ver?- pregunto Dafne entregándole a Milo una taza de café.

-De echo es un regalo para ti, espero que te guste- dijo entregándole a Dafne la pequeña bolsita.

-Dafne saco de la bolsita su contenido y se sonrojo al verlo-

-Pensé, que cuando llegara el momento te gustaría usar algo lindo, disculpa si te moleste, no quería ofenderte de ninguna manera, mucho menos presionarte-

-Es muy bonito, gracias bichito- respondió Dafne dándole un pequeño beso en los labios.

-No tienes nada que agradecer te amo y sé que te verás muy bonita el día que decidas usarlo-

Al medio día Milo fue asignado a una urgente misión y Dafne lo vio marcharse esperando con todo su corazón que regresara con vida.

Los días pasaban y Dafne no tenía noticia alguna de Milo y su preocupación iba en aumento, pasaba las noches abrazando la chamarra negra de Milo hasta quedarse dormida.

Mientras tanto Milo y Aioria ya habían terminado con la misión pero Milo había insistido en quedarse un par de días más para disfrutar del lugar.

-Deberías contestarle el teléfono, seguro esa niña está al borde de un infarto por no saber de ti –

-Eso quiero, que me extrañe- respondió con indiferencia Milo mientras daba un trago a su bebida.

-Enserio que no te reconozco Milo tú no eres así, siempre les habías dejado en claro a tus conquistas que no querías nada serio, pero con Dafne te estás pasando, le has hecho creer que es el amor de tu vida, que quieres todo con ella y cuando te canses de ella, ¿Qué vas a hacer?-

-Aioria, ni siquiera sé si me voy a cansar de ella, ¿la has visto de espaldas?, es idéntica a mi Camus, supongo que es el premio de consolación que me han dado los dioses-

-¿Premio de consolación?  Dafne es una persona, no un trofeo-

-Ya lo sé, a lo que me refiero es que Camus no va a revivir y yo no quiero pasar solo el resto de mi vida, además mi sinceridad solo ha provocado que me quede solo, le dije a Shoko que no quería nada serio y me dejo, lo mismo con Shaina. Por eso a Dafne le he dicho lo que ella ha querido escuchar y sigue conmigo.

-Insisto en que no deberías comportarte así con ella-

-No te preocupes, mañana cuando regrese se lo compensare y ella estará muy feliz de que regrese con vida-

Milo apuro su bebida, se despidió de Aioria y fue a su habitación, se quedó mirando el techo por un buen rato, pues aunque no lo admitiera las palabras de Aioria le habían afectado, ¿pero que quería? que pasara la vida solo, el merecía tener a alguien que lo amara.

Fictober 2019 Día 7: Seducir




A Milo no le había costado nada seducir a Dafne, aunque a pesar de que ya habían pasado varios meses desde aquella noche en la bañera. Aun no había podido tenerla por completo pues su conciencia le decía que había ido ya demasiado lejos diciéndole a Dafne que la amaba cuando solo veía en ella un reemplazo. En ocasiones tenia ganas de decirle la verdad, que no la amaba y que su corazón siempre seria de Camus, pero, ¿que ganaría con tal confesión?, quedarse solo y lastimar a Dafne quien cada día le demostraba su amor.

-Bichito, te traje manzanas de las que te gustan- dijo Dafne al entrar al templo, pero no obtuvo respuesta alguna. Avanzo en la obscuridad hasta que encontró un sendero de velitas que llegaba hasta una mesa para 2 personas.

-Llegaste antes, aun no término de preparar la cena- Milo salió de la cocina aun con el delantal puesto y Dafne inmediatamente fue hacia el y lo beso apasionadamente.

-Tu delantal dice “besa al cocinero”- dijo Dafne mientras aun abrazaba a Milo.

Milo olvido por completo la cena que preparaba y se concentro en Dafne a quien hizo dar algunos pasos hacia atrás hasta que la espalda de Dafne quedo contra una pared facilitándole a Milo el cargarla para que quedara a su altura. Dafne acomodo sus piernas alrededor de cuerpo de Milo.
Dafne sentía como cientos de descargas eléctricas recorrían su cuerpo al sentir como Milo besaba su cuello, sabia que le iban a quedar marcas  y que al día siguiente tendría que usar bufanda a pesar del cálido clima. Pero no le importaba. Se sentía tan bien tener sus labios recorriendo su cuello.

Milo detuvo sus besos y llevo a la Santia en brazos hasta su habitación donde la dejo suavemente sobre la cama, se quito el delantal y subió hasta los labios de Dafne acomodándose sobre su cuerpo, esta vez teniendo cuidado de no dejar caer su peso sobre ella.

-Espera Milo- dijo Dafne incorporándose un poco – Huele a que algo se esta quemando-

-¡La cena!- Milo recordó que había dejado la pasta en el horno y fue rápidamente hacia la cocina de donde ya salía humo negro proveniente del horno. Con cuidado abrió la puerta del horno liberando una gran cantidad de humo negro. Pasaron varios minutos antes de que intentara sacar el molde del horno y cuando al fin lo hizo se encontró con restos de pasta carbonizada.

-Creo que no cenaremos hoy- dijo Dafne abrazando a Milo por la espalda y parándose de puntitas para darle un beso en el cuello. –Sera mejor que dejemos esto en la tarja y esperemos a que alguna doncella venga mañana a intentar lavarlo, mientras veré que hay en el refrigerador- Dafne encontró en el refrigerador  gelatina y pastel. Además de que en el congelador encontró un bote de helado de chocolate a medias.

-La cena esta lista- dijo Dafne dejando sobre la mesa lo que había encontrado en el refrigerador.
Los planes de Milo para esa noche se habían frustrado, aunque eso le había dado tiempo a su conciencia de evaluar aun más sus próximas acciones. Lo cual no le agradaba del todo pues a pesar de lo mucho que se quería convencer de que hacia lo correcto había una parte de el que le decía que debía parar antes de que la hiriera gravemente. Pero que riesgo había, Camus no regresaría y ella era lo mas parecido a el que podría tener.

Fictober 2019 Día 6: Efímero





Milo era un remolino de emociones, no esperaba que fuera tan fácil hacer que Dafne se quedara, ni siquiera se había esforzado la mitad de lo que había tenido que esforzarse con Shoko. Pero por otra parte, por que no aceptar que no siempre debe ser difícil obtener lo que se quiere, ¿Quería a Dafne?, no, no la quería solo la deseaba por parecerse a su amado Camus, pero, ¿Que tenia eso de malo?, ¿Acaso no merecía tener al menos un efímero instante cercano a la felicidad?. Dudo un momento sobre lo que pensaba hacer pero al final se decidió. 

Dafne se encontraba sentada en el borde de la tina y abrió la llave del agua caliente para que la tina se llenara en lo que ella se iba quitando una a una sus sucias prendas de entrenamiento y dejándolas en un rincón del lugar. Solo se había quedado con ropa interior.

Milo llamo a la puerta pidiendo permiso para entrar, entonces Dafne se apresuro a tomar una de las batas que se encontraban colgadas en un perchero en la pared, se la puso y enseguida le abrió la puerta.

-Recordé que había comprado algunas Bath Bombs además te traje algunas fresas cubiertas con chocolate, y esta botella de champagne- dijo mientras acomodaba todo para que quedara al alcance cuando estuvieran dentro de la tina.

-Gracias Milo pero no entiendo por que me traes todo esto- dijo confundida

Milo pensó rápido en una respuesta que no delatara sus mas que notorias intenciones – Pues por que me porte muy mal contigo en el entrenamiento y quiero compensártelo-

-Milo, yo, no se que decir-

-No digas nada- dijo acercándose a Dafne y acariciando su mejilla. Notando como ella cerraba los ojos y soltaba un leve suspiro. Supo entonces que ya la tenía ò eso pensó hasta que la Santia se alejo de el.

-Lo siento Milo pero no quiero ser un nombre más en tu lista- respondió Dafne recogiendo su ropa y encaminándose a la puerta.

De nueva cuenta la mente de Milo dejo de ver a Dafne y en su lugar vio a Camus alejándose, dándole la espalda.

-Al menos escucha lo que quiero decirte- dijo alcanzando a evitar que Dafne saliera del baño. Y en ese instante lo había decidido, haría lo que fuera necesario para tenerla.

- Estoy enamorado de ti- 

Aquella frase la dejo sin habla, por una parte desde que conoció a Milo había fantaseado con que el se enamorara de ella, pero conocía bien la reputación de Milo, por lo que se le dificultaba el creerle.

-¿no me dirás nada?- dijo Milo agachándose para poder ver a Dafne a los ojos.

Entonces cuando ya creía todo perdido Dafne lo beso y el no dudo en corresponder el beso al cual le siguieron varios mas.

-Daf se te va a enfriar tu baño- dijo Milo dando un beso en la mejilla a Dafne.

-Quédate- pidió la Santia tomando la mano de Milo.    

-Esta bien, pero solo si me dejas escoger que Bath Bombs vamos a usar-

-De acuerdo- respondió Dafne y enseguida se quito la bata dejando ver su ropa interior, que esta vez usaría como traje de baño. Era un conjunto deportivo, sin encaje, ni adornos, de color negro liso.

Milo arrojo todas las bath bombs al agua por lo que a pesar de lo grande de la tina la espuma cubría toda la superficie.

Dafne se emociono al ver la tina llena de espuma rosita, mezclada con pétalos de flores y diamantinas. Por lo que no dudo un instante en meterse y comenzar a jugar con la espuma. Mientras Milo terminaba de quitarse la ropa quedándose solo con una prenda.

Ambos jugaban con la espuma y disfrutaban del sutil aroma que desprendían los pétalos en el agua. La espuma poco a poco fue desapareciendo en el agua quedando solo los pétalos flotando, Milo y Dafne disfrutaban ya de las fresas con chocolate y el champagne.

Dafne se sentía feliz tanto que deseaba que ese momento fuera para siempre, quería pasar el resto de su vida en esa tina con Milo a su lado, comiendo fresas con chocolate y besándose. Pero algo dentro de ella le decía que su felicidad era lo mas efímero que podía existir, pero ella decidió ignorar tal sensación y se dedico a disfrutar de lo que tenia en ese momento. 

Fictober 2019 Día 5: Galaxia




Cuando Dafne se recupero por completo volvió a entrenar con Milo, solo que ahora los entrenamientos eran mas demandantes y Milo parecía querer acabar con su alumna mas que entrenarla pues no media la fuerza de sus ataques.

-Maestro ya estoy muy cansada, no puedo mas- pedía Dafne, mientras se comenzaba a incorporar despues de haber recibido un ataque de parte de su maestro.

-Eres muy débil- exclamo Milo atacando de nuevo a su alumna que ni siquiera había alcanzado a ponerse de pie.

Dafne quedo de nueva cuenta tendida en el suelo y había decidido no intentar ponerse de pie.

-Levántate, a ese paso jamás vas a poder hacerle frente a un Santo dorado- exigió Milo

-No puedo, ya se que tu poder podría acabar con la galaxia entera pero mi poder es muy inferior, y si eso es lo que querías escuchar pues ya lo dije. Además si recibo un ataque mas moriré- respondió la Santia desde el suelo.

Milo se sintió culpable pues sabia bien que sus ataques habían estado lejos de ser propios de un entrenamiento, se había desquitado con Dafne, había externado en cada ataque el dolor y la tristeza que sentía, estaba enojado con el destino que le había arrebatado a Camus y le había dado en Dafne una pobre copia de su amado, pues por mas que había intentado no ver en Dafne a Camus, su mente no estaba de acuerdo y cada vez le era mas difícil resistir aquellas visiones.

Dafne comenzaba a intentar levantarse pero sus movimientos eran lentos y temerosos pues a cada instante esperaba recibir un nuevo ataque que la mandara de nueva cuenta al suelo.

-¿Por que eres tan malo conmigo?- pregunto la Santia terminando de sentarse.

Milo se quedo en silencio pues no tenia una respuesta que pudiera darle a Dafne. -No soy malo contigo simplemente soy exigente- dijo despues de unos instantes mientras ayudaba a la Santia a ponerse de pie y dando por finalizado el entrenamiento de ese día.

Dafne camino despacio alejándose de Milo pensando en que tendría toda la noche para inventarse un pretexto y no ir a entrenar a la mañana siguiente, pues ahora lo único que deseaba era llegar a su habitación, dejarse caer en su mullida cama y no levantarse en días.

-¡Espera!- grito Milo - provocando que Dafne se parara en seco y retrocediera hacia donde el estaba -

Ya se esta haciendo de noche, estas cansada y el camino es largo, por que no te quedas en mi Templo, así mañana no llegaras tarde al entrenamiento- dijo mostrando su mejor sonrisa.

Dafne estaba desconcertada pues no esperaba que Milo la invitara a quedarse despues de cómo se había comportado con ella en el entrenamiento. Pero algo era seguro no podía negarle nada a Milo cuando le sonreía de aquella manera.

-Además puedes usar mi tina, yo se que con el arduo entrenamiento de hoy lo que mas estas deseando es sumergir tu cuerpo en agua caliente y sales de baño- añadió Milo esperando la respuesta de Dafne.
-Bien, me quedare- respondió Dafne ignorando la vocecita interna que le decía que no era buena idea quedarse, pero tenia que admitir que desde aquel día en que Milo la beso no había pensado en nada mas que en volver a repetir aquellos momentos.

Fictober 2019 Día 4: Fusta




Milo había abandonado su templo y había ido a ver a Shoko, en su mente los recuerdos de lo que acababa de hacer lo atormentaban. Como pudo confundir a Dafne con Camus, físicamente se parecían un poco pero no lo suficiente como para confundirlos.

-Camus no tiene comparación, el era todo para mi, y esa tonta niña no es ni su sombra- susurro para si mismo.

Al llegar a la habitación de Shoko no dudo ni un solo instante y la acorralo contra la pared, inmediatamente tomo las suaves piernas de la Santia y las llevo a su cadera, Shoko enseguida aprisiono el cuerpo de Milo con sus piernas y coloco sus brazos alrededor del cuello de Milo quien ya comenzaba a dejar las primeras marcas en el pecho de su compañera.

-Si que me extrañaste- dijo Shoko al sentir la pasión con la que Milo la besaba.

-No sabes cuanto- respondió en un susurro Milo cargando a Shoko y dejándola caer sobre la cama.

-Espera Milo- Dijo la Santia incorporándose – compre algunas cosas para que juguemos, saco de debajo de su cama una bolsa con diferentes juguetes sexuales desde unas esposas con peluche hasta una fusta. –Pero antes de que continuemos, Milo me gustaría saber ¿que somos?- pregunto la Santia.

-Ya sabía que esto era demasiado bueno para durar- dijo Milo en voz baja

-Milo es que a veces siento que solo me utilizas para quitarte las ganas, yo pensé que te gustaba enserio, que solo necesitabas tiempo para volverlo oficial, que despues de algunos meses te darías cuenta que no podemos seguir así, viéndonos en mi habitación a escondidas de todos-

-Shoko, me gustas, pero no quiero nada serio, pensé que lo entendías- dijo tomando la fusta entre sus manos y jugando con ella.

-Entonces Milo, creo que debes irte- respondió Shoko alejándose de el.

Milo abandono en silencio la habitación de Shoko, sabia que la extrañaría pero no sentía por ella nada mas que aprecio, ni siquiera podría decir que cariño. Regreso al santuario y se encamino a su templo, en los escalones se encontró aun con el cadáver de la mariposa que ahora estaba siendo devorada por una legión de hormigas. Entonces recordó el momento en que encontró el cuerpo de Camus congelado sobre el piso del templo de Acuario. Lo había tomado entre sus brazos e intentado reanimar pero no logro nada. Sintió de nuevo el vacio y la desesperación de ese instante en el que se dio cuenta que su amado había muerto.

Entro a su templo y se encamino a su habitación olvidando por completo el echo de que Dafne estaba ahí por lo que al entrar y verla dormida de espaldas su mente volvió a engañarle y una vez mas vio a su amado Camus dormido como lo había visto tantas veces. Decidió no cuestionar lo que sus ojos veían, estaba cansado y la posibilidad de dormir una vez más al lado de su amado era como un analgésico para su herido corazón. Por lo que lentamente ocupo su lugar en la cama y paso uno de sus brazos por la cintura de quien creía era Camus.

Dafne se despertó al sentir el peso del brazo en su cuerpo pero no se movió y simplemente dejo que Milo la atrajera hacia el y depositara algunos besos en su cuello creyéndola dormida, esperaba que su acelerado corazón no delatara que se había despertado.

Milo y Dafne no tardaron en quedarse dormidos y cuando los primeros rayos del sol se filtraron por la ventana el Santo de Escorpio se despertó notando que había dormido abrazando el cuerpo de su alumna, por lo que inmediatamente se aparto de ella y se levanto de la cama. Dejando a Dafne dormir un poco más.

De nueva cuenta se reprocho el haberle permitido a su mente que lo engañara la noche anterior, de nuevo se convenció de que Dafne no se parecía a Camus. Tal vez en el cabello pero nada más.

Fictober 2019 Día 3: Mariposas





Milo había cuidado de Dafne durante todo el día, y ya por la tarde la Santia despertó sobresaltada, mirando desconcertada a su alrededor. Pues hasta donde recordaba se había quedado dormida en uno de los escalones del templo. Al incorporarse una toalla húmeda callo de su frente, se dio cuenta que se encontraba en la habitación de Milo. Para ser mas exactos en su cama, entonces Dafne miro hacia abajo percatándose de que la ropa que tenia puesta le quedaba bastante grande.

-Tranquila no paso nada solo te quite la ropa mojada- dijo Milo acercándose con un plato de uvas.

-¿y la mariposa?- pregunto Dafne sentándose en la cama

-Murio, como te lo dije, esos insectos no tienen vidas muy largas- Milo desprendió una uva del racimo, la lanzo y la atrapo con la boca. – Ahora déjame ver si entiendo, despiertas en mi cama, con mi ropa puesta y lo primero que te preocupa es si tu insecto sobrevivió-

-Ya me habías dicho que no paso nada- respondió Dafne cubriéndose con las sabanas para que Milo no notara que se había sonrojado.

Milo se sentó en la cama junto a Dafne y le ofreció de su plato de uvas, pero la santia las rechazo.

-Tienes que comer, necesitas terminar de recuperarte, y como tu maestro es mi deber cuidarte- dijo Milo desprendiendo una uva del racimo y dándosela a Dafne en la boca.

Dafne comió la uva, y enseguida Milo volvió a darle otra, asi se fueron terminando el racimo de uvas, hasta que ya solo quedaban unas cuantas uvas en el racimo. En la mente de Milo ya no era Dafne a quien le estaba dando las uvas, sino a Camus. Entonces tomo una de las uvas mas grandes y la coloco entre sus labios y se acerco lentamente a los de Dafne.

-Mi- Milo que estas haciendo- susurro Dafne al ver como se iba acercando a sus labios. Estaba desconcertada por la acción, pero no podía negar que lo deseaba, sintió como el dulce jugo de la uva llenaba su boca mientras que los labios de Milo acariciaban los suyos en un tímido beso.

Este era el primer beso de Dafne por lo que dejo que Milo tomara la iniciativa, sintió como Milo mordisqueaba suavemente su labio inferior y como en el momento en el que entreabrió su boca para soltar un leve quejido Milo aprovecho para introducir su lengua, la estaba besando como besaba a Camus y solo se detuvo cuando el aire le falto.

-Te extrañe tanto- susurro a escasos centímetros de los labios de Dafne a quien volvió a besar aun más apasionadamente que antes, lentamente Milo fue acomodando a Dafne debajo de su cuerpo hasta que la Santia dio un respingo al sentir el peso completo de Milo sobre su cuerpo.

-Pesas demasiado- se quejo con voz entrecortada

Entonces Milo volvió a la realidad y se dio cuenta que a quien tenia entre sus brazos no era Camus sino a Dafne.

-Lo siento, Dafne- dijo incorporándose y alejándose rápidamente de la Santia que no comprendía por que de momento había cambiado tan radicalmente su comportamiento.

-¿Qué pasa?- dijo Dafne intentando abrasarlo por la espalda pero Milo la rechazo.

-Debes descansar, aun estas enferma- dijo saliendo de la habitación.

Dafne se volvió a acomodar en la cama pero no se podia dormir pues tenia la esperanza de que en cualquier momento Milo regresaría a la habitacion la tomaria entre sus brazos y continuaría besándola como hace unos instantes, pero el tiempo paso y Milo no regreso. Pero el sueño se apiado de Dafne y lentamente la Santia se fue quedando dormida.

Fictober 2019 Día 2: Mariposas




Dafne se quedo esperando en las afueras del templo de Escorpio a que su maestro saliera pero parecía que el Santo dorado no volvería a salir en lo que quedaba del día. El desconcierto se comenzaba a apoderar de ella, no sabia si entrar ò seguir esperando afuera, incluso pensó en irse pero no quería mas problemas con su maestro, pues a pesar de sus malos tratos Dafne sentía que un millón de mariposas revoloteaban en su interior cuando estaba cerca de el. 

La lluvia comenzó y la Santia pensó que Milo no se molestaría si se resguardaba de esta a la entrada de su templo, despues de todo el no le había prohibido la entrada, además ya era de noche y para regresar tendría que despertar a varios Santos dorados para pedirles permiso de atravesar sus templos. Dafne se sentó y comenzó a imaginar que estaba ahí sentada al lado de Milo, observando la lluvia mientras el comenzaba a abrazarla, acercándola mas a su cuerpo, sintiendo en su espalda su bien formado abdomen, mientras que los labios de Milo comenzaban a explorar su cuello.

-Sigues aquí- la molesta voz de Milo saco de sus pensamientos a Dafne.

-Este, yo, bueno, si, no, lo siento maestro no sabia que mi presencia le molestara tanto- dijo Dafne poniéndose de pie y encaminándose hacia la salida del templo. Pero se detuvo inmediatamente al ver que una mariposa nocturna caía frente a ella abatida por la lluvia, se inclino y tomo a la mariposa entre sus manos. Milo la observaba de espaldas, era idéntica a Camus, aunque estaba seguro que el no se hubiera detenido a recoger una mariposa que muy seguramente moriría en unas pocas horas.

-Dafne, regresa- llamo Milo desde la entrada de su templo.

Dafne dio media vuelta con la mariposa en las manos, no era bonita como las mariposas que solían revolotear de día entre las flores silvestres de los alrededores del santuario, era negra con gris y de un tamaño considerable.

-Deja esa mariposa donde la encontraste, que la naturaleza decida si vive ò no-

-Pero Milo, no la puedo abandonar, no va a sobrevivir-

-Y tal ves, ese sea su destino, morir en medio de esta tormenta-

-No si yo puedo evitarlo-

-Pues no vas a entrar aquí con esa mariposa, debes aprender a que no vas a poder salvar a todos-

-Entonces me quedare aquí afuera- respondió la santia con una determinación que Milo nunca había visto en ella y enseguida Dafne se sentó en las escaleras del templo cubriendo con su cuerpo a la mariposa.

Milo se quedo de pie a la entrada de su templo observando como  Dafne se mantenía en lo que había dicho protegiendo aquella mariposa. Pensaba que la fría lluvia que no tardo en convertirse en granizo haría que la Santia desistiera de sus esfuerzos por salvar a la mariposa, pero no fue así, por lo que Milo decidió que lo mejor seria irse a dormir.

A la mañana siguiente Milo se despertó temprano y sigilosamente reviso todo su templo pues pensaba que Dafne se había metido cuando el dormía, pero no encontró ni a la Santia ni señal alguna de que hubiese entrado, así que fue corriendo a la entrada y vio que la Santia seguía sentada en las escaleras cubriendo a la mariposa.

Se inclino frente a ella y noto que la mariposa estaba muerta y su alumna estaba inconsciente pues a pesar de que la había movido en repetidas ocasiones ella no reaccionaba, intento una ultima vez moviéndola con algo de brusquedad provocando que la mariposa muerta callera de sus manos.

-Estúpida niña, ahora que voy a hacer, seguro que Shaka y Atena no me van a perdonar que mueras a causa de la fiebre que tú sola te buscaste por necia- murmuro Milo tomando a la Santia en brazos y llevándola adentro de su templo para poder atenderla.


Fictober 2019 Día 1: Manos



Era una mañana cálida como casi todas en el Santuario, el intenso sol del medio día hacia que la piel de Dafne se irritara y enrojeciera. A ella no le gustaba para nada el que su maestro la mandara a llamar a medio día para entrenar.

-De todos los Santos Dorados del Santuario me tenia que tocar Milo como maestro, se supone que las Santias somos doncellas personales de Atena, mi deber era cepillarle el cabello y pintarle las uñas en un salón con aire acondicionado y pastelitos. No entrenar para combatir en este lugar con un calor extremo y un sol que me va a sacar ampollas. Además para pelear están las amazonas y los demás santos. A que maldita hora se le ocurrió a Atena hacer caso de las sugerencias del patriarca provisional Shaka “lis sintiis divin intrinir”- murmuraba para si cerrando los ojos y colocando sus manos en la cintura y haciendo muecas arremedando al patriarca.

-Cuidado Dafi no todos los Santos son tan flexibles sobre faltarle al respeto al patriarca como yo- dijo Mu colocando sus manos sobre los hombros de la Santia.

 -Mu me vas a matar de un infarto,  ¿que haces aquí?- hablo de forma entrecortada Dafne mientras se llevaba ambas manos al pecho sobre su agitado corazón, como si este gesto evitara que el corazón se le saliera del pecho a causa del susto de saber que alguien la había escuchado.

-Dafi, Dafi, Dafi, quejándote no vas a cambiar nada-

-Pero Mu yo quería entrenar contigo- la Santia tomo de las manos al Santo dorado y puso expresión de tristeza.

-No los ojos de cachorro no, por eso no te dejan entrenar conmigo- dijo soltando las manos de la Santia y cubriéndose los ojos- Sabes algo tus ojos de cachorro deberían ser considerados un ataque-

-Si claro, ya quiero ver como los ojos de cachorro ganan una batalla- Milo había salido de su templo en busca de su alumna.

-¿A que hora tenias que llegar?- pregunto el Santo dorado con aire de enfado.

-A medio día- dijo la Santia agachando la mirada.

-Es mi culpa yo la entretuve- dijo Mu intentando justificarla

-Mu, cuando te vas a cansar de justificar a todas las Santias, ayer justificaste a Kattia con Hyoga y hoy estas justificando a Dafne. De todas estas inútiles Santias solo Shoko se toma con seriedad el entrenamiento y para colmo la dejaron a cargo tuyo. Ahora si me lo permites Mu voy a ver que tanto puede aprender esta Santia.

Milo se encamino hacia su templo llevando a Dafne de la mano para que no se atrasara.

Al llegar a su templo Milo solto bruscamente la mano de la Santia.

-Si tan inútil te parezco pídele al patriarca que me envíe con Mu para que así puedas estar con Shoko- expreso la Santia entre lágrimas.

-Cuando termines de llorar iniciaremos el entrenamiento- respondió Milo entrando a su templo.

-¿Por que eres tan malo conmigo?- grito la Santia en la puerta del templo.

Milo escucho la pregunta pero no respondió pues las lágrimas ya amenazaban con salir de sus ojos. Pues por mas que había intentado superar la muerte de Camus no lo había logrado. Le hacia falta y no había nada que pudiese hacer, intento olvidarlo con Shaina considerando que su personalidad era un poco parecida a la de su amado Camus y en parte funciono, disfrutaba los encuentros sexuales con la amazona pero a la mañana siguiente al notar que no era Camus quien dormía entre sus brazos se apartaba rápidamente. Pero a pesar de eso siguió disfrutando de la compañía de Shaina hasta que ella le hablo de tener una relación “mas seria” y entonces se vio obligado a decirle la verdad.

Lo mismo le paso con Shoko, disfrutaba de ella, a pesar de que era muy diferente a Shaina y Camus, pero eso era lo que le gustaba, era tan alegre e inocente que a veces su conciencia lo atormentaba con la idea de que solo estaba utilizándola para calentar su cama y no sentirse solo en las noches que mas extrañaba al santo de acuario. Pero ni el se explicaba por que trataba tan mal a Dafne, tal vez el que su cabello fuera del mismo color que el de Camus tenia algo que ver ò el que cuando Hyoga le prestara jugando a Dafne la armadura de acuario se diera cuenta de lo mucho que se le parecía y de lo enojado que estaba con Camus por el simple echo de ser el causante de la tristeza en la que vivía. Pero solo de espaldas Dafne se parecía a su amado Camus, ella no tenia su fría mirada y su gesto de indiferencia. Por el contrario Dafne era demasiado tierna, demasiado amable y demasiado sensible.